Lectura

Eugène Ionesco
Eugène Ionesco

Eugène Ionesco

Y el teatro de lo absurdo

Hace algunos años, la humanidad tomó conciencia de estar representando la obra de teatro que no imaginó jamás existiera, y menos aún que ella misma fuera la gran protagonista. Lo que sucedió fue que un gran dramaturgo, Eugene Ionesco, desenmascaró la pobreza y decadencia de las vidas humanas, y no precisamente de las vidas que no son o han sido importantes o destacadas, sino de aquellas que, resignadamente, han acatado el común de la gente.

El siguiente es su postulado: «El hombre, nacido en una sociedad competitiva, aprende junto al idioma, esquemas de comportamiento ante conceptos también preestablecidos, y adopta conductas programadas por mecanismos consumistas; es a través de los modernos medios de difusión que se aliena mentalmente y consigue al fin una desastrosa incapacidad de pensar por su cuenta, de procesar él mismo su vocación, su camino. Así, alienado, inconsiente, sin cuestionárselo jamás, aprende a encontrar bueno o malo lo que el slogan ha enseñado a conveniencia del medio productor, y su vida, organizada por otros, desemboca en un aparataje de farsa del cual es una marioneta más. Sentimentalmente se repliega en sí mismo, siendo incapaz de amar. Con la idéntica rutina con que se instala en el microbús a la misma hora, día a día, escoge, influido por el gusto que le han diseñado, tanto a su mujer como a sus amigos y también su destino. Es, al fin y al cabo, un títere de la sociedad, con una frustración a cuestas y un enorme vacío, del cual es absolutamente inconsiente y el que llena con otra gama de banalidades, que también imita de un esquema dado.

Solo, sin preguntarse el por qué, angustiado, no comprometido, desconectado, vive el matrimonio, la amistad, la vida. La gran comedia; la comedia de la mentira.

Y por esto cuando alguien abre el telón, en cualquier instante de su trayectoria, se asiste, es decir, el mismo sujeto señalado asiste, a una pequeña obra sin intriga, pero con mucho drama y absurda, sin sentido. Porque sin sentido es su vida».

A Ionesco le pareció importante que el ser humano se viera él mismo reflejado en el escenario. Y cuando lo hizo, obviamente la humanidad se sintió impactada ante su propia realidad, ante lo absurdo de sus vidas. Este es el teatro que hizo Ionesco; un teatro de lo absurdo. Un teatro que pretende darle sentido a aquello que no lo tiene.


  • CEPECH, Ensayo Prueba de Aptitud Académica, parte Verbal. AV-092, 2001

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