A causa de emociones fuertes hay quienes quedan con el corazón roto. Ésta ya no es una metáfora. Un nuevo síndrome ataca al corazón. Se parece a un infarto pero no deja secuelas a su paso. Y aunque son pocos los casos, conviene conocerlo para estar prevenido.
Que a Fulana la abandonó su novio rompiéndole el corazón, que al enterarse de que su hijo lo estafaba, a Mengano le dio un fuerte dolor de pecho, o que a Zutano intentaron robarle al salir del banco y de los nervios, casi le da un infarto, son cosas que se escuchan todos los días. La novedad es que esos dichos populares tienen hoy una base científica. Se acaba de comprobar que ciertas situaciones límites pueden ponernos en la cima de un pico de estrés, y derivarnos, en cuestión de minutos, a la unidad coronaria más cercana, con síntomas muy parecidos a los de un infarto.
Al respecto, la revista norteamericana The New England Journal of Medicine publicó recientemente un artículo referido a la investigación del cardiólogo Ilan Wittstein de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, Estados Unidos. En él, se describe un estado en el que prevalece el dolor de pecho y un debilitamiento de la función cardíaca como consecuencia de un “estrés emocional repentino”.
Bautizado síndrome de corazón roto ‚o broken heart, en inglés‚, vino a confirmar aquello de que a ciertas personas se les “parte” el corazón en determinadas circunstancias. Pero, ¿qué implica concretamente? Una alteración transitoria de la función de contracción del corazón que se produce como consecuencia de un estrés emocional importante, por ejemplo, el fallecimiento de un familiar, un accidente de tránsito o una situación sorpresiva como un robo
, define el doctor Alberto Alves de Lima, médico cardiólogo, director de Capacitación del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires ‚ICBA‚.
Los síntomas de este nuevo síndrome son muy similares a los de un infarto. Prevalecen el dolor de pecho, la hipotensión arterial por shock y la sensación de falta de aire o disnea
, asegura el doctor Daniel López Rosetti, cardiólogo, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés ‚SAMES‚.
¿Qué consecuencias tiene para el corazón? Cierto atontamiento del músculo cardíaco. El mismo especialista lo explica en términos cotidianos: luego de hacer un esfuerzo físico significativo como empujar un auto o levantar un mueble, suele ocurrir que los músculos de brazos y piernas se quedan sin fuerzas, y la persona se siente floja. Esto también pasa en el corazón. En este caso, el esfuerzo es patrimonio de un estímulo emocional. Es decir, la emoción fuerza de más a un corazón previamente sano
.
Como consecuencia de este síndrome, el corazón comienza a funcionar mal sin causa aparente, es decir, sin presentar, por ejemplo, obstrucción de arterias o daño del músculo cardíaco. Por eso se habla de una falla funcional ‚de funcionamiento‚ y no anatómica. Está demostrado que una fuerte emoción, llámese susto, miedo o depresión, y sus variables, tristeza, pena, melancolía y desazón, pueden elevar el nivel normal de hormonas de estrés ‚la más conocida es la adrenalina‚ en sangre. El camino, es el siguiente: cuando uno se estresa intensamente, las glándulas suprarrenales, que están por encima de los riñones y tienen el tamaño de una pelotita de golf, liberan adrenalina a la sangre, y ésta, cuando llega al corazón, lo estimula. En los casos de corazón roto, los pacientes presentan niveles de adrenalina dos y tres veces mayor que en personas con infarto de miocardio agudo ‚IMA‚
, agrega el presidente de SAMES.
Aunque es un cuadro poco frecuente, los especialistas aconsejan acudir a la consulta médica apenas aparecen los síntomas. Una vez diagnosticado médicamente, el tratamiento es muy similar al de un infarto. Se realiza en la sala de cuidados intensivos del hospital o sanatorio, a la espera de la recuperación de la función contráctil que habitualmente ocurre con el transcurso de los días. En la mayoría de los casos, no quedan secuelas ni daños en el corazón
, asegura el doctor Alves de Lima. Y psicológicamente, se requiere apoyo terapéutico para, en un futuro, evitar que los niveles de estrés sean excesivos. Solemos aconsejar a este tipo de pacientes que busquen ayuda de profesionales que colaboren con el fin de lograr que la persona modifique la forma de enfrentarse a situaciones estresantes
, añade el especialista del ICBA.
Entre los afectados por este síndrome, abundan los representantes del sexo débil. En efecto, los pocos casos observados ‚tengamos en cuenta que se trata de un cuadro poco frecuente‚ muestran una mayor incidencia entre las mujeres
, certifica el doctor Eduardo O. Esteban, miembro del Consejo de Epidemiología y Prevención Cardiovascular de la Sociedad Argentina de Cardiología ‚SAC‚, quien considera que para presentar este síndrome, debe existir cierta predisposición y posiblemente algunas alteraciones que aún no conocemos bien
. Los hombres también pueden ser víctimas de estos picos de estrés que apuntan directo al corazón, al igual que sus parejas. Son comunes en aquellos que tienen problemas familiares y, por ende, viven en un estado de estrés permanente
, manifiesta el doctor Peidro.
Sin dudas, lo afectivo está íntimamente ligado a la salud cardiovascular. Según investigaciones recientes, las parejas que discuten continuamente, se tratan con hostilidad y evitan las situaciones de diálogo, pueden convertirse en relaciones peligrosas para el corazón de quienes las llevan adelante.
Aun cuando el síndrome de corazón roto no deja secuelas en quienes lo padecen, se cree que una forma de proteger al corazón contra este nuevo enemigo, es adoptando hábitos saludables, como ante cualquier patología coronaria.
Hoy se sabe que las enfermedades cardiovasculares tienen estrecha relación con el estilo de vida de las personas. Es por eso que el sedentarismo, el tabaquismo, el sobrepeso, el alto nivel de colesterol LDL ‚llamado malo‚, la hipertensión arterial y la diabetes, resultan factores de riesgo. Pero a no alarmarse, porque son modificables ‚no así, por ejemplo, los antecedentes familiares y los factores genéticos‚. Esos requieren un cambio de hábito urgente. Hay determinados alimentos que son “amigos” del corazón. Es conveniente consumir alimentos bajos en grasas, en especial las saturadas ‚animales‚, y en aceites cocidos, altas dosis de frutas y verduras y evitar frituras, fiambres, achuras
, recomienda el doctor Roberto Peidro de la Fundación Favaloro.
Por otra parte, el ejercicio físico siempre es bueno. Es beneficioso no sólo desde el punto de vista cardiovascular, sino también psicológico y traumatológico. Está demostrado que quienes llevan una vida activa son menos propensos a la aparición de cáncer de colon o vejiga. Pero hay que saber cuál es la dosis justa para cada uno, por eso se aconseja hacerlo bajo la supervisión de algún especialista
, agrega el médico cardiólogo.
Aún resta mucho por investigar sobre los corazones rotos, de lo que no quedan dudas es que, el remedio más efectivo contra este nuevo síndrome es mantener controlado el estrés y tener, como decía Palito Ortega, el corazón contento y lleno de alegría
.
Por Laura Zavoyovski
El estrés nunca puede ser origen de patologías tan disímiles entre sí como hipertensión, úlceras, depresión, obesidad, infarto, diabetes o trastornos ginecológicos. El estrés es normal; lo patológico es cómo reaccionamos a él. Las situaciones difíciles existen para todos, pero cada uno las vivencia de acuerdo con la propia historia emocional y a la manera orgánica de enfermar (propia y familiar). A fin de evitar una “implosión psico-orgánica”, conviene que cada persona intente darse cuenta de cómo la situación actual gatilla situaciones personales nunca pasadas. La coyuntura es tensionante de por sí, pero cuando se enlaza con importancias nunca resueltas (sostener status familiar, fantasías de crítica, rivalidades con otros familiares), entonces sí, nuestra reacción puede ser prepararnos inadecuadamente para un desempeño excesivo, reaccionando con el órgano o sistema que mejor representa el conflicto inconsciente que intentamos negar.